
- Variedad*: 40% mencía, 10% garnacha tintorera, 20% merenzao, y el 30% restante, brancellao, sousón, caiño y ferrón (*Porcentajes aproximados)
- Elaboración: Fermentó y maceró con las pastas durante 35 días en barricas de 500 lt, con una intervención mínima que se redujo a hundir el sombrero una vez al día durante la fermentación
- Crianza: Una vez sangrado se crió en un barrica de 500 lt y otra de 225 durante 14 meses. Después permaneció en depósito de acero inoxidable otros 4 meses más
- Graduación: 12,5%
Viladequinta procede de tres pequeñas parcelas, orientadas al noreste (la mayor tiene 1500 m de superficie). Con una pendiente muy acusada, sobre suelos de pizarra muy pobres, a una altitud de 750 m. Están en la cara norte del valle en V, frente a la ladera del O Cabalin. La antigüedad de las parcelas según el REVI, oscila la plantación entre 1925 y 1930
Así lo vemos
El vino tiene color rojo picota puro con sutiles reflejos rubí.
En nariz se abre con profusión de fruta negra en sazón seguida por la fruta roja fresca y con toques crujientes; las flores azules aportan fragancia, los balsámicos y la tierra mojada, agradable frescura.
La oxigenación permite que afloren notas más complejas de cueros y especias: pimientas y enebro; los aromas balsámicos tornan en tinta china y almizcle, y las flores en la sutil dulzura del caramelo de violeta. Pinceladas de licor cierran un círuclo aromático fino y elegante.
En boca entra muy, muy fresco, destacando los toques mentolados que combinados con el chocolate negro dejan un sabroso recuerdo a los bombones After Eight. Las especias aportan notas picantes y dulces en equilibrada armonía, ejemplo de una barrica muy bien integrada que permite descubrir una elegante mineralidad y notas olivadas.
Es un vino franco, amplio y potente pero con una acidez muy presente que lo dota de tensión y ligereza, dentro de un tacto envolvente y pulido.
Recomendación de consumo:
Su despliegue de finura y frescura sin dejar de reivindicar sus atributos de vino tinto, permiten innumerables juegos en mesa, desde los emparejamientos más clásicos con brasas de verduras, pescado y marisco, y todo el espectro de carnes y embutidos, a los más inesperados con quesos de pasta blanda, patés y guisos que combinan fruta con carne como el pato a la naranja.
Pero os sugerimos especialmente que lo probéis con platos de la cocina asiática que combinan umami con acidez y dulzura como el cerdo agridulce o el pollo al limón ¡os va a sorprender!
Lo recomendamos para su consumo inmediato o para su guarda.